¿Qué te enseña una persona que te transmite serenidad?

Una persona serena se siente.

No por lo que hace o dice, o por las ideas que defiende,

sino porque su actitud y su presencia transmiten tranquilidad y paz.

Su energía habla por sí misma.

Quienes inspiran serenidad no lo hacen porque no tengan momentos de lucha interna, inseguridades o miedos —por supuesto que los tienen—,

sino porque son más conscientes de ellos y eso les ha permitido

desarrollar una mayor capacidad para gestionarlos y aceptarlos

y desprenderse de ellos con mucha más rapidez.

Son personas muy conectadas consigo mismas: se sienten, se escuchan.

Por eso dependen menos de los estímulos externos;

no necesitan demostrar constantemente quiénes son para sentirse aceptadas,

ni ponerse a prueba una y otra vez para sentirse validadas.

Su forma de vivir refleja la coherencia entre lo que son, lo que hacen

y cómo se muestran a los demás.

Tal vez la serenidad no sea un estado muy valorado en la sociedad actual,

pero si tienes cerca a alguien que te la transmite,

no te fijes tanto en lo que dice o hace sino en como te hace sentir.

Probablemente te esté ayudando a conectar con una parte de ti que quizá aún no reconoces del todo.

La serenidad que percibes en esa persona es un signo de que vibra en AMOR.

Y ese amor es el que te recuerda que también está en ti, aunque quizás lo hayas olvidado.

SERENIDAD

Tiene que ver con la confianza que desarrollas en ti mism@.

Con la aceptación —que no es lo mismo que resignación—.

Con aprender a escuchar tus necesidades y a establecer tus límites.

También tiene que ver con la disminución del ruido mental:

la lucha interna se suaviza, la duda pierde fuerza,

y los pensamientos en bucle se diluyen.

La serenidad aparece cuando eres capaz de sostenerte en ti,

cuando puedes descansar en tu cuerpo,

y tu pisada se vuelve más firme y segura.

La serenidad es la huella de tu AMOR.