Corres. Contestas mensajes mientras haces café. Trabajas con una pestaña abierta en la cabeza y otra en el ordenador.
Piensas en lo que falta por hacer, en lo que no llegaste ayer, en lo que viene después. Entre el trabajo, los cuidados, la logística diaria, la vida social y las pequeñas urgencias que se acumulan, el día se llena antes incluso de empezar.
Y entonces aparece una sensación difícil de nombrar. No suele llamarse “estoy mal”. Se llama más bien “no doy abasto”, “no llego”, “no me da la vida”.
No es debilidad. No es falta de capacidad. Es exceso de carga y muy poco espacio para ti. Si miras tu agenda, ese espacio suele ocupar el último lugar… o directamente no existe.
Con el tiempo, ese ritmo constante empieza a notarse por dentro. El cansancio se acumula, el cuerpo se tensiona —a veces incluso se inflama—, el sueño se altera. La irritabilidad aparece con más facilidad y muchas veces sientes que funcionas en automático, cumpliendo tareas sin estar del todo presente. Cuando no hay tiempo para escucharte, todo se mezcla: pensamientos, emociones, exigencias propias y ajenas. Tú y tu bienestar emocional queda en segundo plano, no porque no importe, sino porque nunca parece haber un momento adecuado para pararte, mirarte y sentirte.
Ante esto, la solución no suele ser “cambiar tu vida” ni tomar decisiones radicales. A menudo es algo mucho más sencillo —y a la vez más difícil—: parar.
Parar para entender qué estás sintiendo y qué necesitas. Empezar a escucharte no requiere grandes gestos, sino pequeños espacios de atención y observación. Permitirte unos minutos de silencio, hacer ejercicios de respiración consciente, observar y sentir tu cuerpo, escribir para ordenar lo que pasa por tu cabeza, hacerte preguntas que normalmente no te haces . Son formas simples y cotidianas de empezar a poner orden dentro. En eso se apoya este proceso: la escritura como una manera de sacar y aclarar emociones y percepciones, las visualizaciones guiadas como apoyo, y la meditación o el silencio como una pausa real en medio del ruido.
De ahí nace Un espacio para ti, un espacio creado por Sofía y María para cubrir esta necesidad que ellas también han sentido. Un proceso de ocho semanas para detenerte, mirarte con calma y mejorar la relación contigo y con los demás . Es un espacio diseñado por Sofía Guillot, desde su experiencia como terapeuta energética, y María Casanovas (www.conmediación.com), desde su experiencia como mediadora. Se trabaja en un grupo pequeño a través de ejercicios de escritura y meditaciones guiadas, en un grupo reducido donde la experiencia compartida te enriquece. Es un espacio que cuida el ritmo, la intimidad y el respeto por cada proceso personal.
En próximo día 17 de marzo abriremos un encuentro gratuito para que puedas vivir un poco de este espacio y sentir si encaja contigo. Sin compromiso, sin presión. Solo una invitación a probar cómo se siente parar y escucharte en un entorno cuidado y para parar y dedicarte un espacio para ti. Puedes inscribirte facilitándome tu email, te enviaremos una invitación de Zoom!
Te esperamos con mucha iusión!